giot berger glasmalerei
viernes, 2 de agosto de 2024
domingo, 24 de octubre de 2021
GIOT BERGER - PINTURA SOBRE VIDRIO EN 4 DIMENSIONES
Los “cuadros” de Giot Berger exploran los condiciones de la
percepción humana y ponen en duda su objetividad.
Son narrativos y, al mismo tiempo, son un juego abierto de
ambivalencias: -color, vidrio y luz
forman parte de un lenguaje común de lo visible y invisible, de lo aparente y
de lo oculto.
Sus impactantes “vitrales” plantean los temas existenciales
más íntimos del ser humano: la muerte, el amor y el misterio de la incómoda
incógnita qué nos habita, agazapada en nuestro interior, como ese extranjero que,
en ciertas condiciones, puede surgir de su escondite para desmentir nuestra
pretendida bondadosa humanidad.
Berger empezó en el Berlín de los años 80 a desafiar la
convención de pintar sobre soporte opaco, convención aparentemente inofensivo
que, condenaba los lienzos arrimarse a la pared para mostrar su único lado
pintado.
Con el uso de un soporte transparente, el vidrio, comenzó un
camino de descubrimiento, que le ha llevado, no sólo más allá de los cuadros,
sino también más allá de los vitrals. Un camino que hoy es, propiamente hablando,
pintura en 4 dimensiones.
Además de las consecuencias de ese cambio de soporte,
conviene mencionar ahora una peculiaridad muy significativa que encontramos en
este artista. La obra de Giot Berger no se deja encorsetar en un estilo
determinado sino que, con cada “cuadro” todo empieza de cero. Una sensación,
un sentimiento vivido que se convierte en un pensamiento), (de la)
concepción de la idea. el busca (en total libertad) el lenguaje visual que
mejor pueda expresarla, atreviéndose (a sorprenderse si mismo), fiel únicamente
a encontrar la (este) imagen más adecuada al sentimiento (y) a la idea
original. Así, el proceso creativo se renueva cada vez, y cada obra es un
desafío que reinicia al artista.
El uso de un medio transparente, el soporte de vidrio,
contribuye decisivamente a enriquecer ese proceso creativo. El cristal es un
plano, un plano son dos dimensiones; pero Giot Berger lo multiplica, hay dos
caras, hay dos superficies donde pintar. Y ambas interactúan: simultaneidad,
complejidad, ambigüedad, lo visible y lo no visible… esas dos caras están
fundiéndose en una tercera. ¿Estamos a caso ante una metáfora de lo consciente,
lo inconsciente y lo subconsciente?
En la transparencia todo queda plasmado: cada pincelada, cada
capa de color, hasta incluso los primeros trazos del boceto inicial. No es como
la fachada resultante que vemos en la pintura sobre lienzo. Aquí vemos las
entrañas; nada puede quedar oculto; nada se pierde.
La tercera dimensión surge por el grosor del cristal, sea de
2, 3, 4 o 5 milímetros. Cualquier cambio de posición del observador modifica la
perspectiva: las líneas, las capas de color del anverso y del reverso se
afectan mutuamente, moviéndose con nosotros.
¿Entendemos ahora por qué hemos entrecomillado palabras como
“cuadro” y “vitral”? La obra de Giot Berger desafía esas etiquetas, pero no
niega esa identidad, sino que la aumenta, la enriquece, la amplifica.
Y nada es casual. Estas vivencias de perspectiva ampliada son
el resultado de un trabajo metódico y meticuloso, un proceso laborioso, preciso
y alineado.
En sus propias palabras brilla la poética de quien participa
del propio descubrimiento con el asombro de un niño-artista: “Las capas hiper-finas
de pintura crean una bola de fuego, dentro mismo del cristal, en ese lugar
entremedio donde el pintoresco núcleo de ascuas se enciende dinámicamente en
total colaboración y congruencia con la luz”
Bienvenidos a la pintura en cuatro dimensiones. Bienvenidos
al arte de Giot Berger.